WASHINGTON - -


Los periodistas James Foley, Steven Sotloff y Peter Theo Curtis tenían algo en común cuando fueron capturados por milicianos islámicos en Siria: el título de profesionales independientes, o "freelance".
 
El papel de los periodistas independientes, que se ganan la vida vendiendo historias, fotos y vídeo individuales a múltiples medios, se ha propagado a través de las zonas de conflicto en los últimos años con la expansión de la tecnología y las redes sociales. Algunos son cautelosos y bien formados; Otros asumen grandes riesgos. Y a menudo carecen del apoyo institucional que reciben los periodistas de nómina si se meten en problemas en una zona de conflicto.
 
"No hay duda de que personas con menos experiencia y menos apoyo se están aventurando a zonas de conflicto y buscan hacerse un nombre como periodistas", dijo Joel Simon, director ejecutivo del Comité para la Protección de los Periodistas.
 
Si bien los periodistas independientes hacen contribuciones importantes, aquellos que se dirigen hacia el peligro sin un contrato ni el apoyo de una organización establecida pueden enfrentar enormes desafíos, advierte Simon, quien trabajó como freelance en Latinoamérica.
 
Si los periodistas independientes se lesionan o son detenidos, por ejemplo, puede tomar más tiempo que se conozca la noticia porque nadie está vigilando su paradero, y la intervención temprana puede ser crucial para su supervivencia, añadió.
 
Según datos del comité, algo menos de la mitad de los 70 periodistas muertos en Siria desde que comenzó el conflicto en 2011 eran trabajadores independientes. Foley, que fue decapitado por milicianos islámicos en un espeluznante video publicado la semana pasada, era uno de ellos, y los milicianos amenazaron con convertir a Sotloff en su próxima víctima. Otros milicianos liberaron el domingo a Curtis.
 
Ellen Shearer, codirector de la Iniciativa de Periodismo de Seguridad Nacional de la Universidad de Northwestern y uno de los antiguos profesores de Foley, dijo que cuando Foley desapareció en 2012, la compañía de medios GlobalPost, con sede en Boston, una de las organizaciones para las que él trabajó como freelance, movió cielo y tierra para apoyarlo y trabajó entre bastidores para tratar de conseguir su liberación. Sin embargo, otros profesionales independientes no pueden conseguir ese tipo de respaldo o tener acceso a la infraestructura que disfruta un periodista de nómina, señaló.
 
Para las grandes organizaciones de noticias, eso podría significar un equipo de evaluación de riesgos para determinar si un lugar es seguro, capacitación en un ambiente hostil, seguro de salud, seguro de vida, seguro de secuestro y rescate y los costosos equipos de protección como cascos y chalecos antibalas.