WASHINGTON - -



En momentos en que se acaba el tiempo, el Senado logró el viernes un acuerdo para evitar el cierre de las operaciones del gobierno y el presidente Barack Obama advirtió a los representantes demócratas que "dejen de apaciguar al Tea Party". Pero los conservadores rebeldes en la Cámara, echando mano a la amenaza de un cierre del gobierno para criticar la reforma de los servicios médicos, no mostraron señales de echarse atrás.
 
Los primeros efectos de un cese de operaciones podrían sentirse el martes si el Congreso no aprueba fondos para mantener funcionando el gobierno para el lunes por la noche, el comienzo del nuevo año fiscal.
 
"Piensen en a quién hacen daño" si se interrumpen los servicios del gobierno, dijo el mandatario en la Casa Blanca, mientras el presidente de la Cámara, el republicano John Boehner, estudiaba su próximo paso en un enfrentamiento que toma velocidad con rapidez, no sólo entre republicanos y demócratas, sino también entre líderes republicanos y conservadores rebeldes.
 
A pesar de la exhortación de Obama, la medida aprobada por el Senado enfrenta un rechazo casi inmediato en la Cámara a manos de conservadores del Tea Party que se oponen firmemente a financiar la reforma de los servicios médicos, aprobada hace tres años.
 
Por otra parte, Obama advirtió que si el Congreso no autoriza un aumento del límite de la deuda, la economía se vendrá abajo.
 
La Cámara de Representantes tiene programadas sesiones el sábado y el domingo pero se desconoce cuándo se votará la ley para evitar el cierre y qué asuntos relacionados con la ley de salud incluirá.