TACLOBAN, Filipinas - -


Los empleados municipales en esta ciudad arrasada por un tifón enterraron el jueves decenas de cadáveres anónimos en una tumba común, mientras comenzaba a llegar la ayuda que necesitan desesperadamente medio millón de personas desplazadas por el desastre.
 
Decenas de cadáveres colocados en bolsas negras de plástico fueron colocados frente al ayuntamiento de Taclobán para ser enterrados en seis fosas comunes.
 
Los soldados filipinos distribuyeron arroz y agua desde camiones mientras que equipos provistos de motosierras despejaron las carreteras cortadas por los árboles. Miles de personas más acudieron al aeropuerto municipal dañado, desesperadas por partir o recibir tratamiento en un hospital de campaña.
 
El portaaviones George Washington llegó al Mar de las Filipinas el jueves cerca del Golfo de Leyte, y quedará fondeado frente a la isla de Samar para valorar los daños y suministrar servicios médicos y agua, dijo en una declaración la Séptima Flota.
 
La flotilla del portaaviones trajo 21 helicópteros al área, que pueden llegar a los lugares menos accesibles.
 
La ayuda empezó a llegar a algunas de las 545.000 personas desplazadas por el tifón, que cruzó por varias islas del este de Filipinas hace seis días, con un balance de miles de muertos. La mayoría de las víctimas son de la provincia de Leyte, y su capital Taclobán, y en la isla Samar. Muchos cadáveres siguen tendidos a lo largo de calles de la ciudad y otros enterrados bajo escombros.
 
En la primera de estas operaciones, 30 cadáveres en bolsas negras fueron colocados en tumbas sin siquiera una oración.