WASHINGTON - -

 El presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner, dijo el miércoles que no habrá conversaciones formales sobre el proyecto de reforma inmigratoria aprobado por el Senado, una nueva señal del liderazgo republicano de que el tema no será tratado en lo que resta del año.
 
En tanto, el presidente Barack Obama y líderes religiosos concordaron en que la reforma de las leyes inmigratorias es un imperativo moral y se comprometieron a presionar al Congreso para que voten sobre el tema, dijo la Casa Blanca.
 
Ocho líderes de organizaciones confesionales se reunieron con Obama, el vicepresidente Joe Biden y altos funcionarios de la presidencia para tratar de mantener la presión sobre los legisladores.
 
Los dirigentes religiosos dijeron que el sistema vigente perjudica a las familias en sus feligresías, dijo la Casa Blanca, en una lectura de las actas de la reunión.
 
Boehner dijo a los periodistas en el Congreso que quiere enfocar el asunto por partes y no de manera global. Se negó a responder cuando le preguntaron si habría una votación en la cámara este año o si el tema pasará a 2014, en que la atención política que se le prestará a las elecciones para el Congreso disminuye aún más las posibilidades de que se actúe al respecto.

En junio, el Senado aprobó un proyecto que daría acceso a la ciudadanía a los 11 millones de inmigrantes en situación irregular en el país, además de acrecentar la seguridad en la frontera.
 
La Comisión Judicial de la Cámara de Representantes ha aprobado proyectos de ley que tratan algunas cuestiones aisladas relacionadas con el tema, pero no se los ha sometido a votación a pesar de la intensa presión de grupos religiosos, empresarios, sindicatos y partidarios de los inmigrantes.