PHOENIX, Arizona, EE.UU. - -

 El sentir nacional en el tema de la inmigración ha cambiado en forma radical desde que Arizona aprobó una histórica ley sobre el tema, la cual desató intensa controversia en todo Estados Unidos sobre la seguridad fronteriza y el tratamiento que el país da a los inmigrantes.
 
Apenas tres años después, el presidente Barack Obama y legisladores de ambos partidos en el Congreso están cabildeando por la primera reestructuración de la ley de inmigración del país en casi tres décadas. Y la opinión pública está de su parte.
 
El cambio, notable y casi impactante, ha reavivado el debate en Arizona y otros estados que se oponen a la inmigración masiva sobre si es momento de redoblar esfuerzos o ceder.
 
La ley de Arizona generó denuncias internacionales de que el escrutinio policial era ilegal e inspiró  leyes semejantes en la nación. El núcleo de la medida exige a la policía interrogar a sospechosos sobre su estatus de inmigración, una estipulación que sería socavada enormemente si millones de inmigrantes tienen la posibilidad de obtener estatus legal para residir en el país.
 

 
El cambio integral propuesto a la ley de inmigración del país permitiría la entrada de decenas de miles de trabajadores, tanto altamente capacitados como con pocos estudios, y extendería derechos legales a aproximadamente 11 millones de inmigrantes que carecen de permiso legal y que ya están en territorio estadounidense. Además busca fortalecer la seguridad en la frontera e incluye duras penalizaciones a la inmigración sin autorización legal, señal de que sigue vivo el legado de Arizona para hacer valer la ley al pie de la letra.