RIO DE JANEIRO- -

 
Miles de personas colapsaron las calles del país el jueves para seguir la victoria de la selección brasileña contra Croacia en Sao Paulo. Un festival de música, celebración y color verde y amarillo, que también tuvo su dosis de gas lacrimógeno y manifestaciones por los miles de millones de dólares invertidos en uno de los Mundiales más complejos de los últimos tiempos. El estreno tuvo lugar en Sao Paulo, un estadio que fue terminado sobre la hora.
 
"Es espectacular y sí esperaba este ambiente a pesar de las protestas", comentó Natalia Osandón, una chilena que vive en Río de Janeiro. "Lo que pasa es que al final para el brasileño su religión es el fútbol".
 
"Nunca me preguntaron en quién creo o por mi religión, sino qué equipo tengo", añadió.
 
La ceremonia inaugural estuvo precedida de protestas con choques entre policía y manifestantes en varias ciudades, incluyendo en la avenida principal que conduce al estadio de Sao Paulo, donde las autoridades usaron gases lacrimógenos y bombas de estruendo para dispersar a los manifestantes. Un sector de la población sigue sin entender la inversión cercana a los 11.500 millones de dólares en un país con millones de pobres.
 
Después apareció Jennifer López en un ajustado vestido corto, acompañada por Pitbull, Claudia Leitte y bailarines disfrazados de árboles.
 
Y el Mundial echó a andar.
 
Brasil se impuso 3-1 a Croacia, con penal inexistente incluido, para iniciar el camino hacia un soñado sexto campeonato. Fue un triunfo al estilo Luiz Felipe Scolari. Sin demasiado "jogo bonito". Un gentío de aficionados brasileños, pero también chilenos, mexicanos, argentinos y colombianos, sufrió al inicio y festejó después los goles de Neymar en Fan Fest de Copacabana, absolutamente rodeado de policía para evitar incidentes.
 
Era un ambiente colorido y ruidoso, en el que hacían sonar trompetas y silbatos. Incluso los silbatos de los agentes de policía que trataban de regular un tráfico imposible sonaban al ritmo que marcaban los hinchas jubilosos.