KABUL -

El uso de opiáceas como heroína y opio se ha duplicado en Afganistán desde 2005 y ahora casi el 3% de la población adulta afgana es adicta, según un informe de la ONU difundido el lunes.

Las estadísticas indican que aunque Estados Unidos y sus aliados han destinado miles de millones de dólares para erradicar la economía afgana del dinero del narcotráfico, tanto el opio como la heroína se han asentado entre los afganos, creando otra barrera a las gestiones internacionales para erradicar el narcotráfico que financia la insurgencia talibana.

"El rostro humano del problema de la droga en Afganistán no solo puede verse en las calles de Moscú, Londres o París. Es patente para sus propios ciudadanos, dependientes de dosis diarias de opio y heroína principalmente, aunque también de canabis, analgésicos y tranquilizantes", dijo Antonio María Costa, director ejecutivo de la Oficina de la ONU sobre Drogas y Delitos.

Algunos adictos afganos sostienen que comenzaron a drogarse como huida ante la penuria y crueldad de la guerra. En algunas áreas, los drogadictos dan opio a sus hijos para calmarlos, dijo el informe.

Afganistán suministra el 90% del opio mundial, el principal ingrediente de la heroína y es un líder global en la producción de hachís. Las drogas han financiado la insurgencia y fomentado la corrupción, especialmente la siembra de amapolas en el sur, donde el Talibán controla el cultivo y las rutas de contrabando.

El gobierno afgano y sus aliados internacionales han realizado esfuerzos extraordinarios en los últimos años para evitar que los agricultores cultiven amapolas y el año pasado su cultivo disminuyó un 22%.

Parte de esa contracción se debe sin duda a la baja de los precios en el mercado, pero según el gobierno demuestra también el éxito de la guerra contra el narcotráfico en Afganistán. Veinte de las 34 provincias del país fueron declaradas libre de amapolas en 2009.

Empero, un millón de afganos _ el 8% entre los 15 y 68 años _ son drogadictos regulares y el uso de opiáceas se ha disparado en los últimos años, según el sondeo de 2.614 consumidores de drogas en todo el país.

En 2005, el 1,4% de la población adulta usaba opiáceas regularmente, según el informe. Cuatro años después, la cifra es casi del 3%.

El número de usuarios regulares de opio creció un 53% a 230.000 en 2009 de 150.000 en 2005, mientras que el uso de usuarios regulares de heroína pasó de 50.000 a 120.000. Gran parte de ese aumento ocurrió en el sur del país.

"Nunca vimos algo así en la historia de parte alguna del mundo. Es alarmante", comentó Sarah Waller, empleada de la Oficina de la ONU sobre Drogas y Delitos.